Tiene una forma alargada, con unos 150 metros de longitud. La sección de mando se encuentra en la parte de proa y concentra la cabina, los camerinos y el salón de información para los de oficiales. En la parte media, se encuentran los sistemas de armas, la sección de pasajeros y el conjunto de sensores primario y de comunicaciones. En la parte de popa están el reactor principal y los sistemas de propulsión. La corveta es impulsada por once poderosas turbinas. Esta gran concentración de motores le permite alcanzar una asombrosa velocidad de unos 60 MGLT, así como le concede una distinguida maniobrabilidad. Para el viaje hiperespacial, cuenta con un sistema de hiperpropulsor subespacial CEC clase 2.
La corveta está armada con un arsenal ligero de seis turbolásers Taim & Bak H9, de los cuales dos son torretas dobles controladas por dos artilleros. Una de éstas se encuentra ubicada en la parte dorsal, mientras que la otra está en la parte ventral. Los otros cuatro se encuentran detrás de las torretas dobles en conjuntos de dos, uno en el lado de estribor; y el otro, en el de babor. Estos funcionan como cápsulas de escape armadas de alta capacidad, las cuales pueden desprenderse de la nave y actuar como torretas turboláser de largo alcance. Para protegerse, cuenta con un proyector de escudos y pantalla de control Phoah-Kingsmeyer 484-J4e, los cuales envuelven a la nave con unos escudos altamente reforzados. El casco está hecho de una resistente cerámica de ferro-manganeso.

La nave es impulsada por once motores
Su diseño modular le permite ser configurada para servir en una gran variedad de propósitos y modificarla para la función requerida. La corveta puede servir como nave de escolta ligera, carguero, transporte de tropas o de pasajeros, entre otras. A pesar de que las naves especializadas se desempeñan mejor, su adaptabilidad sigue siendo una ventaja muy notable que no puede pasarse por alto.

La debilidad de la Corveta CR90 son su panel
solar y su estabilizador
solar y su estabilizador
Cabe resaltar que la corveta tiene una falla principal: el recolector solar principal, que provee de energía solar a los sistemas secundarios y a las celdas de potencia de respaldo; y la aleta estabilizadora, que controla la maniobrabilidad durante el vuelo atmosférico. Ambos componentes están ubicados en la parte media del dorso de la embarcación, lo que los hace vulnerables a los ataques enemigos. Si bien no son sistemas vitales, las ondas de choque producidas por el impacto directo de disparos de armas pesadas pueden llegar hasta el reactor principal y los sistemas de motores. Si esto llega a ocurrir, todos los sistemas deben apagarse para evitar una explosión del reactor. En orden para prevenir que esto ocurra, muchos capitanes optan por mejorar sus navíos con aletas pesadas y reforzando los escudos deflectores de la parte dorsal. En caso de no poder realizarse modificaciones, queda la opción de desviar los escudos a esa área para mantenerse en juego más tiempo.

La Corveta Corelliana CR90 forma parte de la
flota Rebelde
flota Rebelde
La corveta CR90 es frecuentemente usada para intereses gubernamentales, transporte de pasajeros y embarcaciones legítimas, por lo que muchos grupos piratas y criminales para sus propios propósitos. La Alianza ha incorporado muchas de éstas como parte de su flota estelar para diversas funciones, que van desde patrullaje hasta apoyo para las naves de batalla principales. Debido a la gran popularidad en el sector privado, es difícil para la naval Imperial reconocer qué naves son Rebeldes, frustrando el esfuerzo para controlar el tráfico espacial.















